El Plan Maestro de Google
Partiendo del buscador, saltando a la publicidad con Adsense, y llegando a desarrollar aplicaciones de escritorio online con su Set de servicios y herramientas Google, ha acercado Internet a la gente del modo más sutil. Y mientras esas mañas funcionaban lentamente, ofreciendo siempre un producto gratuito con tanta calidad como lo comercial, poco a poco ha ido desbancando a los reyes de todos los terrenos que ha pisado, fagocitando y monopolizando muchos de ellos. Haciendo de oro a sus creadores sin costar un duro a sus clientes, les ha llevado a poder enfrascarse en decenas de proyectos off-line, todos con el inocuo fin de potenciar trabajos de investigación relacionados con datos y su manipulación.
Cuando alguien triunfa, las envidias aparecen. Si además se mantiene, los bulos y rumores corren como pulgas en perro callejero.
Es una regla de tres que dificilmente se rompe.
Cuando hablamos de un buscador, debemos tener en cuenta que es una herramienta que recopila datos. Que genera un almacén en el cual, si tú das permiso, te depositan, clasifican y encasillan para poder encontrarte según una necesidad. Luego, resulta que ese buscador tiene hijos y son programas y aplicaciones casi tan comunes como Office, que te dan la herramienta, pero siguen jugando a la recopilación. Es a lo que Google siempre ha invitado, a entrar en sus cajones. El servicio de buscador indexa tus direcciones, el de publicidad registra las palabras del contenido de una página para mostrar anuncios según contexto, el de correo almacena todos los correos y direcciones de contactos, los servicios de escritorio todo lo que generamos con ellos.
Todo lo que generes con o para Google, se lo queda bajo un mensaje no explícito tal que te dejo mi ordenador, te ofrezco que uses mis programas, guardes tus archivos en mi disco duro y puedas acceder -y puedan acceder- siempre. Sin que te cueste nada.
¿Y qué hay cuando tú no estás mirando?
En parte, puede parecer la clásica pregunta de cuando éramos niños acerca de si los juguetes se movían cuando no estábamos. Lo bueno de los juguetes es que no podían vender nuestras intimidades al mejor postor. Un sistema que guarde sistemáticamente todos los resultados de lo interactuado con él, sí.
Máxime en un entorno en que toda la información puede ser accesible para cualquiera.
Master Plan - about the power of Google es un pequeño documental de factura impagable que lleva rodando por la Red unos días y lo encontré por última vez vía hmmm... En inglés, de unos cinco mintuos de duración, acerca algunas de las preguntas claves de este tema: ¿Qué hay acerca de nuestra privacidad? ¿Realmente se usa todo lo que generamos sólo para ofrecernos publicidad contextual? ¿Es su participación en proyectos al margen de la Red una puesta en práctica de todos los algoritmos que funcionan en la World Wide Web? ¿Puede entonces Google convertir todo el potencial de su tecnología de almacenamiento y búsqueda de datos en un arma de control?
El debate está abierto, quizá sólo por rumorología.
Pero cuando el río suena, por muy bonito y Web 2.0 que sea, agua lleva.

