Hacktivate Your Mind ! v9.0

El Plan Maestro de Google

Soy de los que piensan que Google es una de los mejores ejemplos en Internet donde un pequeño trabajador terminó siendo un multimillonario. Y no hablo de sus creadores, Larry Page y Sergei Brin -que también-, sino de la propia iniciativa que a finales de los noventa comenzaba a gatear tímidamente como un proyecto de un par de doctorados y que, casi diez años después, es el gran Gigante en esto del ciberespacio.

Partiendo del buscador, saltando a la publicidad con Adsense, y llegando a desarrollar aplicaciones de escritorio online con su Set de servicios y herramientas Google, ha acercado Internet a la gente del modo más sutil. Y mientras esas mañas funcionaban lentamente, ofreciendo siempre un producto gratuito con tanta calidad como lo comercial, poco a poco ha ido desbancando a los reyes de todos los terrenos que ha pisado, fagocitando y monopolizando muchos de ellos. Haciendo de oro a sus creadores sin costar un duro a sus clientes, les ha llevado a poder enfrascarse en decenas de proyectos off-line, todos con el inocuo fin de potenciar trabajos de investigación relacionados con datos y su manipulación.

Cuando alguien triunfa, las envidias aparecen. Si además se mantiene, los bulos y rumores corren como pulgas en perro callejero.
Es una regla de tres que dificilmente se rompe.

Cuando hablamos de un buscador, debemos tener en cuenta que es una herramienta que recopila datos. Que genera un almacén en el cual, si tú das permiso, te depositan, clasifican y encasillan para poder encontrarte según una necesidad. Luego, resulta que ese buscador tiene hijos y son programas y aplicaciones casi tan comunes como Office, que te dan la herramienta, pero siguen jugando a la recopilación. Es a lo que Google siempre ha invitado, a entrar en sus cajones. El servicio de buscador indexa tus direcciones, el de publicidad registra las palabras del contenido de una página para mostrar anuncios según contexto, el de correo almacena todos los correos y direcciones de contactos, los servicios de escritorio todo lo que generamos con ellos.

Todo lo que generes con o para Google, se lo queda bajo un mensaje no explícito tal que te dejo mi ordenador, te ofrezco que uses mis programas, guardes tus archivos en mi disco duro y puedas acceder -y puedan acceder- siempre. Sin que te cueste nada.

¿Y qué hay cuando tú no estás mirando?

En parte, puede parecer la clásica pregunta de cuando éramos niños acerca de si los juguetes se movían cuando no estábamos. Lo bueno de los juguetes es que no podían vender nuestras intimidades al mejor postor. Un sistema que guarde sistemáticamente todos los resultados de lo interactuado con él, sí.
Máxime en un entorno en que toda la información puede ser accesible para cualquiera.

Master Plan - about the power of Google es un pequeño documental de factura impagable que lleva rodando por la Red unos días y lo encontré por última vez vía hmmm... En inglés, de unos cinco mintuos de duración, acerca algunas de las preguntas claves de este tema: ¿Qué hay acerca de nuestra privacidad? ¿Realmente se usa todo lo que generamos sólo para ofrecernos publicidad contextual? ¿Es su participación en proyectos al margen de la Red una puesta en práctica de todos los algoritmos que funcionan en la World Wide Web? ¿Puede entonces Google convertir todo el potencial de su tecnología de almacenamiento y búsqueda de datos en un arma de control?

El debate está abierto, quizá sólo por rumorología.

Pero cuando el río suena, por muy bonito y Web 2.0 que sea, agua lleva.
feb 13, 22:20 bajo ,
¡Activa la conversación! [4]

Kiwi!

Riva dijo al respecto:
Para los soñadores.
No puedo decir otra cosa. Dedico este video a las personas que intentan alcanzar sus sueños, por imposibles que puedan parecer.
Porque, a veces, los sueños se logran de formas inexplicables para todos... salvo para el que lo consigue.
¡Disfrutadlo!

Demasiado social

Siempre me río cuando alguien me dice que piensa que el juego online es anti social.
"Sospecho" les replico, "que el problema es que es demasiado social."
Comentaba en la anterior entrada que considero que esta frase, orientada al mundo de World of Warcraft pero aplicable a todas aquellas comunidades de juego online de un tamaño más que considerable -Lineage, Guild Wars, EveOnline, etcétera-, habría que tomarla con cautela.

Shawn apuntaba al hecho de que precisamente, es totalmente cierto desde el punto de vista de interactuación con decenas, centenares y miles de personas tras una interfaz. Y bajo ese prisma, sí, lo considero cierto. Tus acciones, que llega un momento en el que forzosamente encuentran la necesidad de ser coordinadas con más personas, sí que se entrelazan con la gente. Un objetivo como derrotar a un grupo de gente enemiga, o realizar una misión conjuntamente a decenas de personas, da como resultado una serie de pequeñas ráfagas de comunicación con esos compañeros.

A partir de ahí, tu visión del juego puede compenetrarse, chocar o diferir con la de esa otra gente. Y poco a poco, te vas dando cuenta que tu visión del juego corresponde a unas directrices de comportamiento.

Por consiguiente, las personas impulsivas de carácter, tenderán a querer un ritmo de juego rápido y a veces temerario. Las que prefieran desarrollar un personaje imaginario más allá de sus habilidades y profesiones, tienen a su disposición servidores de rol donde interpretar. La gente que guste de la competitividad encontrarán su método de juego más orientado a los encuentros jugador contra jugador. Y así, mil pequeñas formas de comportarse en la vida real se van reflejando en el juego casi de un modo inconsciente.

Terminando, casi sin quererlo, contrastando cómo eres con otras personas. La materialización del dicho de no ser lo que uno dice sino lo que uno no dice.

Lllegan momentos en los que la frase manida de "es sólo un juego" debe interponerse por encima de un desacuerdo. Pero otras veces, como sucedía cuando comentaba mi ilusión con el proyecto Quorum, no puedes obviar que manejando ese brujo, ese gnomo, ese maldito montón de polígonos, tienes a una persona. Que pague un servicio o busque divertirse con un grupo mayor son consecuencias. Y por ende, debes dejar de pensar en estadísticas para recordar que estás tratando con gente con su propia filosofía y modo de ver las cosas.

Con lo que, además de formas de jugar, hay formas de conceptualizar.

Y te encuentras de todo.
Gente que ha terminado abriéndose la cabeza delante de un cibercafé, parejas que se conocieron on-line y han terminado en el altar, alguien que termina con problemas de distinguir entre la historia de su personaje y su propia historia, amigos que se encontraron después de años sin saber el uno del otro. Historias reales que, sin poner un poco de lo que cada uno es en esa interfaz, no habrían tenido lugar.

Así que sí, cualquier juego en línea es, manifiestamente, una interfaz social tan válida como cualquier servicio Web 2.0, de mensajería, de contactos. Y quizá al ser en tiempo real, con mil posibilidades sólo enmarcadas por el contexto del juego, es lo que empuja a pensar en la expresión demasiado social.

El problema, como siempre, está en que sólo es una herramienta; y como todas las herramientas, puede tener su doble juego. He aquí el punto donde aplicar la cautela.

Pero eso ya lo sabíais, imagino.

Antes y después del nivel 70 en WoW

Leía hoy La Petite Claudine y de repente, en su columna derecha he visto un enlace titulado WoW: Life After Level 70, lo que es lo mismo, World of Warcraft: Vida después del nivel 70.

En general son unas pocas entradas de diario reflexionando acerca de, no sólo World of Warcraft y Burning Crusade, sino en general el diseño, cuidado y desarrollo de este tipo de juegos.

Hago extracto de algunas partes, pero si te intriga por qué narices este juego ha enganchado a tanta gente -ocho millones según el último recuento-, creo poder decir que da bastante buenas respuestas.
La palabra que mejor resume por qué ocho millones de personas de todo el mundo están suscritas a World of Warcraft es cuidado. Es la palabra que los desarrolladores rivales usan para describir los juegos de Blizzard y es la palabra que mejor captura el brillo de creatividad profesional en WoW. Hablo de dirección artística, diseño del mundo, guión y software que funciona y casi nunca falla.

WoW es realmente el primer producto en proporcionar una experiencia de entretenimiento online en un mercado masivo.
Acerca de qué suele enganchar.
Desde una perspectiva de juego, las nuevas zonas y razas funcionan bien a la hora de introducir a los nuevos jugadores en el juego.
Los juegos multijugador pueden ser extremadamente complejos, pero una de las mayores razones por las que WoW se ha vuelto tan popular es que trata esa complejidad con mimo. Si un juego te frustra en los primeros quince minutos, probablemente te vayas de él y nunca quieras volver. World of Warcraft casi nunca cae en ese error.
¿Vale, y una vez enganchado y cumplidos los objetivos?
Siempre hay una zanahoria saltironeando a punto de ser cogida, un nuevo reto que conquistar, un tipo más que derrotar, y aunque no en última instancia, un nuevo artefacto o arma rara y poderosa a adquirir.
(...) compitiendo contra otros jugadores o completando las mazmorras en grupos formados por docenas de personajes.
¿Y durante?
Proveer un entorno es una cosa que World of Warcraft hace mejor que cualquier otro juego. Estando esta última semana durante más tiempo jugando a Burning Crusade, me ha impresionado una y otra vez cómo está ricamente texturizado el mundo que el equipo de Blizzard ha creado y cuánto cuidado han pulido asegurándose que sea casi imposible aburrirse.
Pero hay un punto, que discutiré en otro momento porque puede dar para varias entradas, que viene dado con la siguiente afirmación:
Siempre me río cuando alguien me dice que piensa que el juego online es anti social.

"Sospecho" les replico, "que el problema es que es demasiado social."
Aquí sí que se ha meado fuera de tiesto... si sólo cogemos esta frase. Y es que, tal como dicen en uno de los consejos durante la única pantalla de carga que hay: Recuerda tomarlo todo con moderación ¡Incluso World of Warcraft!

La amante

No suelo ser de recomendar weblogs. No por otra cosa, sino porque ni yo mismo a veces estoy muy seguro de qué mierdas leo. Cosas de las dudas de uno mismo, que si es crítico con lo suyo, abre también la boca para lo demás.

El caso es que hay un weblog que lleva en el blogroll un par de semanas, quizá más, que me encanta. La Amante
En resumidas cuentas, es un weblog de una mujer que va comentando diferentes retazos de sus relaciones. No tendría nada de particular si no fuera porque, en general, habla de retazos de infidelidades. De esas en las que tienes los cojones de decir que aunque sea una historia del hoy y el ahora, sin un mañana real, puedes decir que lo que sentiste, lo sentiste, y si alguien tiene algo que objetar, que se lo trague con lo que más le apetezca. Es más; lo dice.

Me gusta porque suena a natural -que no significa que lo sea y no voy a ponerlo yo en tela de juicio por nadie-, a fresco. Posiblemente sea algo a caballo entre lo sentido y el estilo de redacción.
También, no sé muy bien por qué, me suena a algo que vagabundea entre lo que sí funciona de verdad dentro de la gente y lo que se muestra. Entre tabús y verdades, saltándose ambas cosas.
Y en tercer lugar, que no por ello menos importante, me gusta lo que despierta. Es como una estúpida esperanza melancólica que no logro identificar. Como si, de algún modo, entre el hambre y las ganas de comer de lo vivido y lo que se quiere vivir, no hubiera una capa tan densa ni espaciada. En cierto cual modo, justo como sucede los sentimientos; que no es cierto que del amor al odio hay un paso, pero sí que lo hay de admitir estar jodido a querer joder. Creo que no me explico pero, por una vez, lo dejo así.

No sé si será de verdad o alguna de otras pajas mentales de algún tarado con ganas de inventarse un personaje de ficción. En esto de la blogosfera hay mucha historia así. La verdad es que me da total y absolutamente igual.
Me gustan esos cuentos, si eso son, por falsos que pudieran ser. Pero sólo esos, los de esa dirección hachetetepé.

Porque algo me dice que no todo es tan distinto.
Ni tan igual.
ene 13, 06:12 bajo ,
¡Activa la conversación! [5]

Censura contra responsabilidad

Sé que no debería hablar de lo que voy a hablar porque ando enfrascado en esto de estudiar. Sin embargo, cuando uno hace un descanso tratando de aliviarse y oxigenar su cerebro y está dando vueltas por ahí, por la Internet, se encuentra con noticias como esta: Daniela Cicarelli y el cierre de YouTube en brasil.

Entonces sientes que te asoma la sonrisa desdeñosa, ácida.

Dejando de lado la cuestión de que no se puede censurar nada en absoluto si podías haberlo evitado de antemano -y menos en esta madre de réplicas que es Internet-, de que se ha ido a matar al mensajero en vez de al tío que te está dejando en ridículo, que da igual que seas una celebridad o el jodido niño alemán para ser blanco de crítica y burla. Todo eso a una parte, seamos realistas: Si te dedicas al fornicio en mitad de la playa, en un supermercado o en un bar de mala muerte, y sabes -o deberías, majo o maja-, que actualmente cualquier guarrada pasa antes por los servicios web 2.0 que por los patios de vecinas, que encima resulta que eres una torda conocida y que lo eres porque te has estado pasando por la piedra a otro famoso durante un par de años, pues oye: Apechuga.

Que sí, que el personal debería guardarse ciertas cosas y que una cosa es que una pareja porno amateur se dedique a publicar sus historias por la red de redes, y otra una persona que sin su permiso explícito se encuentra retratada para escarnio público. Que la gente no tiene por qué colgar la intimidad de otras personas y menos en actos pudorosos como un coito o meterse el dedo en la nariz.
Pero si tanto te alegras de salir en el periódico o en la revista de moda, por lo bonita figura que eres, por puro azar o por testigo indirecto de un acontecimiento, céntrate y razona que te pueden dejar fino para la posteridad por echar un casquete en el sitio inadecuado.

Deberías alegrarte de haber hecho algo bueno, porque estabas disfrutando y haciendo disfrutar (a menos que, disculpa, mordieses de más, por ejemplo), porque es el único consuelo que te queda.

Así que deja de ser cínica, métete en la mollera el ser consecuente y, por lo que más quieras, no te vuelvas a reír de ese político que han pillado en plena labor onanista.

Y cierra las ventanas.

O las piernas.

Vía Pay-Per-Post

Minid me ha hecho reflexionar con su entrada Chófer, parada por favor sobre algunas cosas de todo esto de bitacorear, blogear, postear, o lo que diantres sea lo que hago.

Esa anotación habla de cómo, partiendo de la intrusión de lucro económico, la blogosfera ha ido convirtiéndose poco a poco en una especie de caldo de cultivo de mera generación -y regeneración- de contenidos. Parte de una pequeña historia de lo que empezaron siendo los weblogs hasta llegar a dos conclusiones: Hoy la gente escribe (o más bien deberíamos decir que fusilan o remaquetan) contenidos para ganar dinero y eso da pie a falta de información que interese y sobra de terreno donde la publicidad engañosa prospere.

Como ejemplo de todo eso expone dos cosas: Los artículos de Vía y el Pay-per-post.

Lo primero creo haberlo comentado yo también, aunque no recuerdo muy bien en qué momentos. Pero odio los vía. Aunque me sean útiles para dejar la anotación que a mí me viene bien. Pero ojo a lo dicho, que se le puede sacar punta.
A mí los vía me vienen bien porque tengo menos memoria que un gargajo de los clásicos de tener la habitación llena de chorradas de las que no se quiere desprender, aunque sea un recorte de periódico que habla de que la serie de Los Pistoleros Solitarios había predicho la catástrofe de las torres gemelas. Por frikoso. Soy de los que le encantaría tener la habitación empapelada de post-its con cosas como ¡Mírate ésto!, Para cuando lo necesite, Que no se te olvide, Y ésto tampoco. Esa es la razón de ser de mis anotaciones Vía. De hecho, tengo una categoría sólo para ellas, para tenerlo estructurado para cuando tenga precisamente que mirar algo que recuerdo haber posteado, que necesite y haya posteado, que se me había olvidado y tenía posteado aunque sea varias veces.
De lo que se queja Diego es del abuso de los vía. De weblogs que casi sólo viven de eso, o de los que tienen más de eso que de contenido propio en una relación abrumadora. De los weblogs vía. De gente que lo único que quiere es referenciar, a ver si suena la flauta, haciendo falsos trackbacks -porque no olvidemos que un trackback se supone que es un añadido de información desde otro punto de vista; una anotación paralela, sobre el mismo tema, desde otro prisma-, para que la gente se acerque a esos sites y se consiga que, con un poco de suerte, haya un click más en la publicidad incrustada.

De eso, creo, realmente nos quejamos todos los que cada día buscamos algo interesante y con sentido en esta red de bitácoras. De que a veces parecemos más bien cazatesoros que gente que sólo quiera saber qué se cuece en la cabeza de otras personas acerca de qué tema.

Por ese sentimiento imagino que dejó de crearme la suficiente curiosidad el tema de los Pay-per-post. Siendo sinceros, por eso y porque lo que normalmente tiene que ver con algo tan poco atractivo me suele interesar más bien poco.

Pero cuando una cosa va hilvanada a otra, muy pocas veces puedes escapar al encanto de la curiosidad.

Con todo esto del Pay-per-post había desarrollado una idea un tanto bizarra: Para mí eso debía ser como una especie de pago por contenido en algún sitio en concreto, no al revés. Es decir, la generación de contenido iba de la mano de uno, no de lo que otros querían. Así de equivocado estaba. El Pay-per-post es justo lo contrario: Pon en tu weblog lo que a mí, empresa con intereses, me venga en gana. A veces igual queda un poco maquillado. Pero ésto es lo que hay.
Eso lleva, por tanto, al terrible panorama de una red en la que contenido real y spam van de la manita como buenos hermanos. Contaminación, vaya.

Como ejemplo en marcha, imaginad que de repente, aparece un comentario en el weblog. El siguiente, por poner algo, que trate sobre el móvil ese, chocolateado y adulterado. Que es un pedazo de bicho, que es cómodo, que tiene la última tecnología, que es increíblemente barato, que además tiene garantía, que... Que ¿Qué?
Pues eso es lo que pasaría con todos los que se sumaran a esa plataforma. Exactamente el mismo proceso de violencia informativa.

Ahora, fijaros además, que no he dicho nada malo respecto al móvil. Quizá se calienta, tiene fallos en la interfaz, es un coñazo por un volumen mal configurado, la batería no dura la mitad de un suspiro y encima se desconcha la pintura. Pero vosotros no lo sabéis a menos que vayáis al weblog de alguien que sí que opina acerca, libremente, después de habérselo comprado porque ha leído en otros cinco weblogs que es una maravilla. Entonces, siguiendo la estadística -y partiendo de la base que tú no sabes que el que ha dicho la verdad es un blog de contenido libre-, te lo compras.
Y no te gusta.
Y te enfadas y escupes al planeta blogeril que te han engañado.

Sin embargo, la mayoría dice lo contrario, que todo está bien.

Entonces caes en la cuenta de que la blogosfera, a pesar de ser un entorno virtual, se parece sospechosamente a la Vida Real en el proceso de comunicación más elemental, y que en la misma base, radica un problema de reproducción asistida, contaminada por el mismo cancinoma que te come en la prensa, el telediario y los corrillos de picota y patio.

Será el momento de asegurar que Internet, ya no es libre. Y el gobierno no habrá puesto las manos encima.

Como siempre.

Week-Log del Cóndilo

He estado algo más de una semana fuera de combate. Por eso, si me lo permiten ustedes -y si no, también-, haré un repaso a lo que he encontrado interesante a la vuelta. Comprendiendo en la medida de lo posible la última semana.

*No he podido evitarlo.
jun 26, 08:40 #0 Firefox Cheat Sheet: Una guía con los atajos de teclado de Mozilla Firefox. Vía Bitelia
jun 26, 08:38 #0 En mis tiempos, los bots de mIRC hacían cosas chulas como responderte, gestionar un poco un canal, dar respuestas ingeniosas y alguna que otra chorrada más. Pero lo que hace Chainsaw es una auténtica pasada. Vía Bitelia
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