¡Vuelven las Tortugas Ninja!
¡Pero es la verdad! Leyendo Chasing Earth (Tortugas, futuro, Gondry y una fuente) me encontrado con la noticia y no he podido volver hacía atrás en el tiempo. Y he sonreído.
Las Tortugas Ninja (¡Oh, dios! ¡Hay entrada incluso sobre ésto en la Wikipedia!) era una de las series que más me gustaba de pequeño. Por supuesto, mi tortuga preferida era Michelangelo. Con la máscara naranja, estaba cantado desde el primer fotograma que iba a ser la más divertida, impulsiva y sensible. Aunque el grupo en general, gozaba de bastante carisma, con Donatello siendo uno de mis primeros héroes geek, Rafael el hermano díscolo, y Leonardo el que a fin de cuentas, siempre me tocaría ser. Podríamos decir que me encantaron porque siempre encontré parte de mí reflejada en cada tortuga.
Las descubriría más o menos sobre los primeros compases de los noventa y tranquilamente hasta mediados -y diría que más adelante-, fueron seguidas más o menos con asiduidad. Más tarde, supe que había tirada comiquera pero nunca logré coleccionarla. Y como con todas estas cosas, al final, le perdí la pista.
Por eso, como rescate de una parte de mi infancia, ya casi con esa morriña de tiempos que no volverán y tal y cual, uno le echa el ojo a esta noticia con el gesto tan complacido como cuando se sentaba en la butaca del cine, trataba de evitar el respaldo de la de delante, apaciguaba los nervios del estómago con palomitas y esperaba ver iniciarse la historia de Las Tortugas Ninja y El Secreto de los Mocos Verdes.
Cosas de niños, ya véis.

