Volviendo
Titubeas y notas los latidos en la garganta.
No es volver a casa. Tampoco reencontrarte con amigos. Ni siquiera pagar una penitencia.
Esto es parecido a quedarte a medio camino entre la nada y el todo, sin ser ninguna de las dos cosas, dándote cuenta de lo cerca que has estado de estrellarte.
Suspiras y te arrancas.
Escribes una palabra lentamente, recordando a todas aquellas personas -y las que se te olvidarán-, sintiendo una mezcla de vergüenza y alivio.
He estado en otros sitios, que no inactivo.
¿Dentro de mí? ¿Ahí afuera? No sé deciros, ni decirme.
Pero no era donde debía estar.
Han sido muchos meses de silencio. Y posiblemente sigan otros pocos, de un día indeterminado a otro, después de publicar esto. ¿Por qué? Pues cosas de la vida, sin importancia ni relevancia real, no os penséis. Chorradas de dinero que se solucionan con el tiempo.
Así que supongo que antes de alargarlo más, aunque fuera un tiempecito, tenía que decirlo.
Perdón.

