Vía Pay-Per-Post
Esa anotación habla de cómo, partiendo de la intrusión de lucro económico, la blogosfera ha ido convirtiéndose poco a poco en una especie de caldo de cultivo de mera generación -y regeneración- de contenidos. Parte de una pequeña historia de lo que empezaron siendo los weblogs hasta llegar a dos conclusiones: Hoy la gente escribe (o más bien deberíamos decir que fusilan o remaquetan) contenidos para ganar dinero y eso da pie a falta de información que interese y sobra de terreno donde la publicidad engañosa prospere.
Como ejemplo de todo eso expone dos cosas: Los artículos de Vía y el Pay-per-post.
Lo primero creo haberlo comentado yo también, aunque no recuerdo muy bien en qué momentos. Pero odio los vía. Aunque me sean útiles para dejar la anotación que a mí me viene bien. Pero ojo a lo dicho, que se le puede sacar punta.
A mí los vía me vienen bien porque tengo menos memoria que un gargajo de los clásicos de tener la habitación llena de chorradas de las que no se quiere desprender, aunque sea un recorte de periódico que habla de que la serie de Los Pistoleros Solitarios había predicho la catástrofe de las torres gemelas. Por frikoso. Soy de los que le encantaría tener la habitación empapelada de post-its con cosas como ¡Mírate ésto!, Para cuando lo necesite, Que no se te olvide, Y ésto tampoco. Esa es la razón de ser de mis anotaciones Vía. De hecho, tengo una categoría sólo para ellas, para tenerlo estructurado para cuando tenga precisamente que mirar algo que recuerdo haber posteado, que necesite y haya posteado, que se me había olvidado y tenía posteado aunque sea varias veces.
De lo que se queja Diego es del abuso de los vía. De weblogs que casi sólo viven de eso, o de los que tienen más de eso que de contenido propio en una relación abrumadora. De los weblogs vía. De gente que lo único que quiere es referenciar, a ver si suena la flauta, haciendo falsos trackbacks -porque no olvidemos que un trackback se supone que es un añadido de información desde otro punto de vista; una anotación paralela, sobre el mismo tema, desde otro prisma-, para que la gente se acerque a esos sites y se consiga que, con un poco de suerte, haya un click más en la publicidad incrustada.
De eso, creo, realmente nos quejamos todos los que cada día buscamos algo interesante y con sentido en esta red de bitácoras. De que a veces parecemos más bien cazatesoros que gente que sólo quiera saber qué se cuece en la cabeza de otras personas acerca de qué tema.
Por ese sentimiento imagino que dejó de crearme la suficiente curiosidad el tema de los Pay-per-post. Siendo sinceros, por eso y porque lo que normalmente tiene que ver con algo tan poco atractivo me suele interesar más bien poco.
Pero cuando una cosa va hilvanada a otra, muy pocas veces puedes escapar al encanto de la curiosidad.
Con todo esto del Pay-per-post había desarrollado una idea un tanto bizarra: Para mí eso debía ser como una especie de pago por contenido en algún sitio en concreto, no al revés. Es decir, la generación de contenido iba de la mano de uno, no de lo que otros querían. Así de equivocado estaba. El Pay-per-post es justo lo contrario: Pon en tu weblog lo que a mí, empresa con intereses, me venga en gana. A veces igual queda un poco maquillado. Pero ésto es lo que hay.
Eso lleva, por tanto, al terrible panorama de una red en la que contenido real y spam van de la manita como buenos hermanos. Contaminación, vaya.
Como ejemplo en marcha, imaginad que de repente, aparece un comentario en el weblog. El siguiente, por poner algo, que trate sobre el móvil ese, chocolateado y adulterado. Que es un pedazo de bicho, que es cómodo, que tiene la última tecnología, que es increíblemente barato, que además tiene garantía, que... Que ¿Qué?
Pues eso es lo que pasaría con todos los que se sumaran a esa plataforma. Exactamente el mismo proceso de violencia informativa.
Ahora, fijaros además, que no he dicho nada malo respecto al móvil. Quizá se calienta, tiene fallos en la interfaz, es un coñazo por un volumen mal configurado, la batería no dura la mitad de un suspiro y encima se desconcha la pintura. Pero vosotros no lo sabéis a menos que vayáis al weblog de alguien que sí que opina acerca, libremente, después de habérselo comprado porque ha leído en otros cinco weblogs que es una maravilla. Entonces, siguiendo la estadística -y partiendo de la base que tú no sabes que el que ha dicho la verdad es un blog de contenido libre-, te lo compras.
Y no te gusta.
Y te enfadas y escupes al planeta blogeril que te han engañado.
Sin embargo, la mayoría dice lo contrario, que todo está bien.
Entonces caes en la cuenta de que la blogosfera, a pesar de ser un entorno virtual, se parece sospechosamente a la Vida Real en el proceso de comunicación más elemental, y que en la misma base, radica un problema de reproducción asistida, contaminada por el mismo cancinoma que te come en la prensa, el telediario y los corrillos de picota y patio.
Será el momento de asegurar que Internet, ya no es libre. Y el gobierno no habrá puesto las manos encima.
Como siempre.

