Venezuela
Si guardo algo con un especial cariño son sus pocos recuerdos de sus ciudades natales.
Las arepas. Las navidades. Cónchale. Los juegos. El maíz. Los colegios. Cigarritos. El boxeo. La Coca-Cola. Tardes en las plazas patinando. Ace. Colores. Las hallacas. Edificios completados. El fútbol. Las tardes calurosas. Los Cadillac. Las pizarras en las que aprender las primeras letras y las primeras cuentas. Arte. Las playas. La gente. Expresiones. Barcos. La Semana Santa. Los jardines públicos. La radio durante la toma de forma de un proyecto. Pipas de fumar. Aviones.
Un pasado que no me pertenece, y del que, a día de hoy, probablemente queden sólo restos, como si el tiempo hubiera sido brisa sobre arenisca en el asfalto.
Así que antes de que sople la tramontana, me voy a Venezuela a ver una parte de mí que no es mía.
A guardarme restos de pasados.
Actualizado a 23 de Mayo: ¡Anda, pues que no! Al final, entre unas cosas y otras, me quedo en tierra hasta mediados de Junio. Así que no se sorprendan ustedes si no les doy noticias del viaje en los próximos días!

