Recuerden, recuerden...
Así comienza la película de V de Vendetta. Una película que me ha dejado más dividido que nunca respecto a una adaptación. Podríamos decir que uno puede verlo de dos modos. El del aficionado que esperaba una adaptación fiel, y el del realista que sabe que de haberse hecho, no sería un producto vendible.
Es V. Pero no es V. Me ha gustado muchísimo. Pero me ha defraudado otro tanto. ¿Por qué? Por lo siguiente.
No os esperéis una adaptación fiel. Pero esperaros casi todos los mejores momentos del cómic.
He hechado de menos un par de tramas secundarias que realzan la importancia de algunos personajes del tomo. Pero eso ha hecho que el mensaje y la presencia de la historia de V quedase mejor definida. De hecho, el V que vemos en pantalla es -gracias a Hugo Weaving-, el mismo del cómic. Es él. No hay que darle más vueltas, porque no se puede.
O quizá sí.
V de Vendetta es, entre muchas otras cosas, la narración de una historia romántica. A su modo y lejos de los convencionalismos clásicos. Es un romanticismo que requiere una aceptación de una realidad distinta que para la gente de a pie que no ve el oscurantismo del cómic, queda bastante mitigada. Con lo que al final, en la adaptación se encamina a una postura más estandarizada, dando a entender un amor más cercano al público. Una cercanía que el personaje principal, en el cómic, siempre evitó.
Evey Hammond -Natalie Portman- se convierte así en la pareja de V. Según la película. Éste es otro de los puntos que me ha dejado un sabor agridulce. Evey sufre un cambio evidente, pero no es tan desgarrador como en el cómic aunque el proceso llega al espectador. No es tan sosainas como cabría esperar, si bien en algún momento debería sacar algo más de garra que parece que perdió cuando le dejaron hacer de Princesa Amidala. Si he de ser sincero, pasable y poco más.
Para los que tenían miedo de encontrarse algo similar a una cuarta parte de Matrix, les diré que no se preocupen. Que no lo es, aunque sí tiene una pequeña parte en tiempo bala hacía el final. Tampoco es futurista en exceso, si bien sí aparecen teléfonos móviles y pantallas TFT, ordenadores Dell y algunas cosas similares. Pero como he dicho antes, es el juego de ubicar al público en algo conocido sin obligarle a pensar en nada más que en la propia historia.
V de Vendetta -el cómic- sucede en una Nueva Inglaterra de finales de unos noventa marcados por veinte años de fascismo controlado por La Cabeza y El Destino.
Para simplificarlo, diremos que La Cabeza es un organismo dictatorial que controla a los estamentos ejecutores del control: las brigadas policiales conocidas como el Dedo; la sección informativa, la Boca; como infraestructura de espionaje cotidiano, el Ojo; y en definitiva, un mundo relativamente paralelo al que 1984 de George Orwell, trataba de mostrar. La Cabeza es el grupo de dirigentes del resto de métodos de control.
El Destino es la infraestructura recopiladora y maquinadora de datos. El soporte físico del fascismo, se diría.
En V de Vendetta, la película, ni Destino ni La Cabeza como tales tienen la importancia del cómic, pero se hace especial hincapié en el hecho de que son un grupúsculo de personas carentes de aprecio por la integridad humana. Se les da un trato más acorde con los tiempos que corren en una clara referencia a la administración estadounidense. Una politización del argumento de V en toda regla, cierto; pero necesaria para que la gente sepa qué clase de sentimiento trata de ser transmitido.
Personalmente, ésta es la parte que más me ha defraudado de la película. La han hecho más ligera para el público y no es posible otro comentario al respecto. Y para ello, en pocas palabras, han sacrificado algunas reflexiones durante las acciones de V, haciendo que sobretodo el papel del inspector Finch y el cabeza del Dedo, Creedy, junto con Gordon quedasen extrañamente integrados en historias que, aunque acaban igual que en el cómic nada tienen que ver con la historia original.
En resumidas cuentas, V de Vendetta no es una mala adaptación, pero hay que verla no sólo con los ojos del aficionado que espera con ansias la fidelidad perfecta. Alan Moore (que por cierto, tal como dijo, no sale en los créditos) no está orgulloso por algo y siendo sinceros, si me paro a mirarlo como lector al que el cómic le entusiasma, la película me sabe a poco y mal.
Si lo vemos como el espectador de a pie, puede pasar por una de las mejores películas de la temporada, sin saber muy bien por qué se remueve la conciencia de repente.
Y si hacemos balance, llegar a ambos públicos a la vez con una temática tan delicada como el cuestionamiento político constante, ficción mediante, deja ver una de cal y otra de arena que gusta, pero se queda algo coja. Empieza perfecta y termina perdiendo fuelle respecto a lo que idealizamos los seguidores. Empieza fuerte y termina muy bien respecto a la gente que le venga todo de nuevas.
Así que creo poder decir que si sin usar la violencia gratuita de Miller en Sin City, ni la imagen resobada de Superman o Batman; se ha logrado satisfacer un mínimo al friki y dejar pegado con el resuello contenido al no-friki, dejando ver un trabajo bastante bueno.
Aunque admito, que como predijimos, a muchos nos sabe a poco.
Buenas noches, Inglaterra. Buenas noches a los servicios nacionales y a la V de la Victoria.
Hola a la Voz del Destino y a la V de Vendetta.

