La Torre
Llevo unas semanas que rehuyo casi cualquier contacto. No respondo a llamadas o tengo el móvil apagado. El correo lo miro tan de tanto en tanto que, ahora mismo, me da pereza abrirlo por la cantidad de mensajes que debe haber.
Es como si, después del Clic de hace unos meses, todo hubiera comenzado a encajar hasta darme cuenta de que no quiero seguir con mil cosas. Solo que hasta ahora, no había terminado de darme cuenta.
El punto, imagino, es que ha llegado uno de esos momentos críticos en los que toca romper. Algo así como empezar a poner en práctica todo lo que se ha ido viendo.
Tirarlo todo abajo, mantener lo indispensable que comentaba hace poquito tiempo y a ver qué sale.
La torre en el mazo de tarot.
Entonces, justo cuando llevo unos dias viéndolo claro, me encuentro con esto por pura casualidad, en Makoworks. Será una chorrada para muchos, pero encontrarme con algo que toca todos los palos clave que he macerado, en el mismo momento en el que comienzo a ponerme manos a la obra apuntando a lo que tenía pensado, es una de esas cosas que a uno le llaman la atención.
Y he dicho casualidad, sí.
Porque hace unas semanas que tampoco reviso blogs.

