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La película del mes: El Código Da Vinci

Hace dos años y medio me leí el libro de marras. Y me gustó. No lo escondo -y de hacerlo, quedaría feo, puesto que hice entrada al respecto-. Pero uno lee más cosas, y con el paso del tiempo coge distancia y cuando relee ése libro se pregunta que cómo fue capaz de asegurar que le gustó. Así que poco tiempo después de la reseña cutre ya estaba uno renegando de eso. Cosas de aprender, supongo.

Pero bueno, donde dije digo, digo diego, y la cosa es que entre las investigaciones realizadas acerca del libro, mucha polémica y todo lo que le siguió, me fui dando cuenta de que en esencia, El Código da Vinci es un libro creado con la concepción que ha llevado a crear una película: Es un guión de cine de 300 páginas, con algo de acción y todo muy ornamentado.

Sí es cierto que lo poco que lo embellece es un ritmo rápido de lectura y un planteamiento interesante del asunto. Fresco, ligero, con toques de investigación seria. Como una de esas revistas de quiosco.
Adolece, sin embargo, de un esqueleto argumental un poco endeble, aunque los personajes cuidados, en general salvan el papelón.
Pero no es de lejos, el mejor libro del mundo. No sé qué mosca me picó entonces, si soy sincero.

La cosa es que según parece, todo eso se ha traducido a la película. Es por eso que en general, El Código Da Vinci ha sido considerada un tostón. Porque no le falta una estructura que no sea puramente documental. Ya no entraremos en si es objetivamente válida o no. Pero lo que está claro es que el asunto pasa por considerarlo como el título del artículo de Blogdecine: El Código da Vinci no es una película de acción.

Respecto a la película, la veré, para contrastar y ponerla a parir (o no). Pero en mi casa, y tranquilito. De momento, lo que sí recomiendo sin tapujos, y con distancia tomada, es El Congrio Va Dinci.
may 19, 11:35 bajo ,

Lo que hablabamos el otro día por mi blog. Yo me he leído muchos libros este curso, muchísimos, y no ha dejado de gustarme el Código Da Vinci, simplemente lo he emmarcado en otro tipo de libro, que NO se puede incluir dentro de la buena literatura, éso está claro, pero es un buen libro para pasar el rato.
A ver qué tal la película, esta noche es mi turno :P

Apokh    viernes mayo 19, 2006    #

Bueno, no sabría decirte.

Personajes planos, historia construida a base de ganchos, suspensión de incredulidad endeble. No sé si llamarlo buen libro.

Quizá gran parte del éxito se debe a la polémica que suscita.

El problema, a mi entender, es que muchísima gente desconfia de la institución eclesiastica a raiz de leer este libro, y eso no es bueno. No digo que no sea bueno desconfiar de ellos, no, eso es genial e incluso necesario, en realidad me refiero a que pueden encontrar miles de motivos con mucho más peso en el día a día y en la historia que en esa ficción, a mi parecer, poco sólida.

Si llegase a convertirse, como ya es para mucha gente, en la piedra angular de los argumentos antieclesiasticos tendríamos un problema, ya que es facil de tirar por tierra porque sus argumentos, contra lo que muchos quieren pensar, carecen de peso y bases fiables.

Creo que Brown ha elegido bien qué explotar, pero el cómo, a nivel literario, no me convence.

Por otra parte a nivel fenómeno no puedo evitar asociarlo a Roswell.

Cuando todo el mundo andaba dando por el saco con los ovnis y empezaba a hacer demasiado ruido apareció el famoso caso Roswell, con el video de marras. Toda la comunidad que andaba metida en aquello de los platillos volantes se cogió a ello como prueba irrefutable de que lo que defendían era cierto. Por fin tenían pruebas de que todo lo que estaban diciéndole al mundo era verdadero.

Cuando hasta el último de ellos estuvo cogido a ese argumento, cuando todo giraba en torno a Roswell, se demostró que el video era falso.

La comunidad de los amigos de E.T sufrió un revés brutal, que los desacreditó más de lo que ya estaban, pese a tener otras miles de cosas interesantes que decir, tantas como disparates.

No puedo evitar preocuparme. Hay gente que considera lo que Brown dice en su libro y, sin embargo, ignora lo que la historia demuestra, mucho más contundente a mi entender. Es igual de estúpido creerte algo porque te han dicho que te lo creas que no creertelo porque te han dicho que no te lo creas, sobre todo cuando ninguna de las dos posturas se apoya en la realidad de los hechos.

Son los hechos lo que deberíamos plantearnos, lo que deberíamos usar para dar base a nuestro discurso, no las ficciones especulativas. Si no corremos el riesgo de que el status quo utilice un silogismo sencillo del tipo:

El libro dice que la iglesia es mala
El libro lo dice usando ciertas premisas
Las premisas son ficticias.
Si son ficiticias son falsas.
luego la iglesia no es mala.

Pensemos un ello en poco y veréis por dónde voy.
El uso que se le está dando al libro en ese sentido no me parece saludable.

Por otra parte la saturación del mercado a golpe de códigos, templarios, sectas, conspiraciones vaticanas y demás, está empezando a resultar más que cargante.

Cosas que pasan, supongo.

Tony    viernes mayo 19, 2006    #

Touché et mort.

Otacon    viernes mayo 19, 2006    #

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