La amante
El caso es que hay un weblog que lleva en el blogroll un par de semanas, quizá más, que me encanta. La Amante
En resumidas cuentas, es un weblog de una mujer que va comentando diferentes retazos de sus relaciones. No tendría nada de particular si no fuera porque, en general, habla de retazos de infidelidades. De esas en las que tienes los cojones de decir que aunque sea una historia del hoy y el ahora, sin un mañana real, puedes decir que lo que sentiste, lo sentiste, y si alguien tiene algo que objetar, que se lo trague con lo que más le apetezca. Es más; lo dice.
Me gusta porque suena a natural -que no significa que lo sea y no voy a ponerlo yo en tela de juicio por nadie-, a fresco. Posiblemente sea algo a caballo entre lo sentido y el estilo de redacción.
También, no sé muy bien por qué, me suena a algo que vagabundea entre lo que sí funciona de verdad dentro de la gente y lo que se muestra. Entre tabús y verdades, saltándose ambas cosas.
Y en tercer lugar, que no por ello menos importante, me gusta lo que despierta. Es como una estúpida esperanza melancólica que no logro identificar. Como si, de algún modo, entre el hambre y las ganas de comer de lo vivido y lo que se quiere vivir, no hubiera una capa tan densa ni espaciada. En cierto cual modo, justo como sucede los sentimientos; que no es cierto que del amor al odio hay un paso, pero sí que lo hay de admitir estar jodido a querer joder. Creo que no me explico pero, por una vez, lo dejo así.
No sé si será de verdad o alguna de otras pajas mentales de algún tarado con ganas de inventarse un personaje de ficción. En esto de la blogosfera hay mucha historia así. La verdad es que me da total y absolutamente igual.
Me gustan esos cuentos, si eso son, por falsos que pudieran ser. Pero sólo esos, los de esa dirección hachetetepé.
Porque algo me dice que no todo es tan distinto.
Ni tan igual.

