¿Hacia la Web 3.0?
A ver si a la gente que no lleva mucho en ésto de Internet, le puedo despertar curiosidad e informarla acerca de ésos términos de Web 2.0 y de paso, encaminarla a una pequeña reflexión.
Internet no siempre ha sido, como la conocemos ahora, tan Web 2.0.
Antes no había servicios dinámicos, fluídos, fáciles de usar para manejar tus álbumes de fotos como Flickr. Ni Menéames, ni Digg que te ayudaran a estar a la última de diferentes historias de la red. No había diseños bonitos fácilmente actualizables. Tampoco había grandes proyectos colaborativos como la Wikipedia. Ni existían weblogs con gente que pudiera sacarle los colores a empresas como Apple, como la gente de Think Secret. Ni tecnologías que combinaran a otras tecnologías para simplificar el diseño y el mostrar contenido, como Ajax. Ni servicios para guardar y compartir tus favoritos como del.icio.us. Ni Last.fm para montar tu propia red de radio y/o música online. Ni aplicaciones para organizar tu agenda como Google Calendar o procesadores de texto online como Writely. Ni buscadores en tiempo casi real de información no en toda la web, como Google, sino en los weblogs como Technorati. Ni un YouTube que te ofreciera contenido de vídeo tan grande. Ni un servicio como Skype de telefonía online. Ni Bloglines o Google Reader que leyeran sindicaciones online.
Es decir: no había tantos servicios por aquel entonces que aprovecharan las capacidades online para ofrecerte cosas que normalmente corrían en CDs, por FTPs y en tu propio escritorio, durando el tiempo de transmisión varios días. Ahora van, lo hacen, y encima con presentaciones cómodas y pulidas, preocupándose por tu comodidad a la hora de moverse por esos sitios.
Si te fijas, todo lo de arriba expuesto obligatoriamente necesita una conexión a Internet. Antes, tú podías trabajar sin conexión y no andabas muy perdido. Ahora, la gente de ahí fuera se encuentra Amando a Laura dos semanas después de que en Internet ya funcionase el márqueting viral del boca a boca; o con documentación por un tubo que tardará meses o años en llegar hasta la televisión o la prensa escrita.
Entonces te paras a pensar y llegas a la conclusión de que si la Web 1.0 fue un paseo por una nueva tecnología donde predominaba lo cutre y extremadamente simple o cargante, y la Web 2.0 va de la mano de las palabras usable, servicio y online.
Así (y siguiendo el hilo de reflexión que he visto en Anieto2k), puede parecer que irremediablemente, la Web 3.0 será enteramente volcada al mundo online, quién sabe si incluso arrancando nuestro sistema operativo por esa vía.
En mi humilde opinión, y guardándome todas las reservas porque con éstas tecnologías nunca se sabe por dónde saldrá la perra gorda, diría que la Web 3.0 no será un sistema operativo completo en una idea similar a la de eyeOS, sino sus aplicaciones. Donde los controladores, las suites de ofimática, las aplicaciones simples como juegos, herramientas y utilidades, sí se instalarán y actualizarán online, pero partiendo de la única base offline que sería el sistema operativo.
Será cosa de instalar Windows -algunas cosas nunca cambian- y marcharte una tarde mientras se descargan todos los componentes que tú quieras instalar, dejando que se instalen muchos de ellos en el entorno del usuario.
Más o menos como ahora, pero un poco más automático.
Con más riesgos de cara a la privacidad, pero -y lanzo aquí la posibilidad- con virus mutados que no ataquen ya al usuario y sus datos, sino al servicio. No hará falta destruir al campesino si le quemas el campo y le cortas las manos. Y creo que son tareas más complicadas y rebuscadas, con aspecto de nueva meta para crackers.

