Gruñendo navidades
Los primeros, en pocas palabras, te lo comes y te jodes.
Las segundas, te jodes y te las comes.
Menos mal que hay ciertas cosas, como las comidas de navidad que te dan un descanso.
Hacía 14 años que no colgaba un adorno navideño en casa. Si tú odias dos cosas de la Navidad, te aseguro que yo las odiaba todas. Si bien es cierto que mi odio podría llamarse más bien indiferencia o rechazo y no de forma demasiado activa. Ya sabes, de esas cosas que dejas pasar sin más remedio, como un mal resfriado.
Este año, compré 4 o 5 adornillos y los coloqué en “mi casa”. ¿Motivo? Quiero cambiar el chip. Quiero dejar atras recuerdos, prejuicios y demás parafernalia que no me hace ningún bien.
Con esto no quiero decir que comparta en absoluto “el circo de la Navidad”: consumismo desenfrenado, despilfarro gastronómico, etc. Tampoco comparto el espíritu religioso.
Supongo que mis motivos son dos: me gustan las cosas de colorines y estoy enamorada (y no necesariamente en este orden).
Y con esto y un queso, un abrazo gordo y un beso.
... y que te sea leve : )
AL.
— ALtraste sábado diciembre 23, 2006 #comentarios desactivados para este artículo
Historia de Urden (I) Gruñendo, a secas