Hacktivate Your Mind ! v9.0

Getting closer

Cada cual, en su papel.

La vió venir con sus gafas de sol caladas, sonriente. Ladeó la cabeza y dio un sorbo a su cerveza.
—¡Hola papi!
Dos besos. El rascar de la silla de enfrente, continuado con el tintineo de dejar el bolso.
—¿Te parece que son estas horas de llegar?
—Rancio.
—Ya.— dijo él, encogiéndose de hombros.
El sol comenzaba a romper a través de los ventanales y, jugueteando a rebotar, los rayos terminaban iluminando la mesa de madera y el suelo de gres, negro.
—¿Qué quieres tomar?
—¡Una caña!
—¿Ya tienes edad para eso?
—¡Que te den!
—No le hables así a tu padre, que si no, me quedo con la sorpresa.
—¡Pues mejor un café con leche!¡Chínchate!

Las sonrisas son algo enigmático. A menudo, esconden intenciones. Cuando hay algo oculto, y más en este tipo de juegos de gestos, las suposiciones quedan en el aire. Ya lo decía el escritor: da igual cuánto de bien conoces a alguien, porque siempre es diferente a conocer lo que pasa por su cabeza.
Sin embargo, entre un padre y su hijo, una sonrisa, de los mil significados que puede tener, siempre tendrá el correcto.

El camarero puso el café con leche en la mesa, el vaso de agua, y al lado, un platito blanco con la factura del aperitivo.
Hizo un gesto para apartar con cuidado el sobre.

Las adivinanzas eran el juego preferido de ella. Casi siempre tras un buen rato, la recta final del pulso se lidiaba con un mohín de fastidio, un "jo, papi, no seas malo", un ladeo de cabeza con sus ojos suplicantes parpadeando y, ante la impasibilidad de su padre, uno de esos enfados simulados que tras dos palabras adecuadas, perdía toda la seriedad.
Entonces él sonreía y desvelaba la sorpresa como quien retira la sábana de encima de un montón de regalos.

Sonrisas y desvelos con sabor a café y un poco de agua.
Conversaciones, nervios, un destino desconocido por delante.

—Anda, ¡prepárate,que llegaremos tarde!

El sonido de las moneditas chocando contra el plato del recibo.

Pasos a través del aeropuerto.
La figura de ambos, él y ella hacia las puertas de embarque.

A su modo, el único que cuenta, padre e hija.
may 7, 22:32 bajo ,

Hay parentescos que burlan árboles genealógicos, al igual que hay sonrisas que descifran el alma y sus intenciones. Y, más aún, cuando van acompañadas de unos ojos tintineantes mezclados de curiosidad y cariño.

Esos enfados son los mejores. Nunca se sabe dónde está el punto de inflexión entre querer saber o preferir alargar la sorpresa. (Aunque parece que naciste para tocar las pelotas y agotar mi paciencia en esos momentos. xD )

Total, de tal palo tal astilla.

Maris    lunes mayo 7, 2007    #

Qué poco éxito tienen las historias de familia xD.

:*

Maris    martes mayo 15, 2007    #

No te creas, Maris. Pero las cosas de casa quedan en casa :P

Apokh    martes mayo 15, 2007    #

Siempre y cuando tengas casa, claro :P

Tony    jueves mayo 17, 2007    #

Las historias de familia no tienen por qué tener éxito. De hecho, a veces, quizá es mejor así ;P

Tal como dice Apokh, las cosas de casa, quedan en casa. Y siempre hay una casa, aunque no tenga muros ni techumbre, hermano mayor =D

Otacon    lunes mayo 21, 2007    #

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