Entropía
¿Alguien a bote pronto, menor de veinticinco años, que no haya estudiado nada que tenga que ver con las letras, es capaz de decirme qué significa?
Buscando en el diccionario nos encontramos con tres acepciones:
- f. Fís. Magnitud termodinámica que mide la parte no utilizable de la energía contenida en un sistema.
- f. Fís. Medida del desorden de un sistema. Una masa de una sustancia con sus moléculas regularmente ordenadas, formando un cristal, tiene entropía mucho menor que la misma sustancia en forma de gas con sus moléculas libres y en pleno desorden.
- f. Inform. Medida de la incertidumbre existente ante un conjunto de mensajes, de los cuales se va a recibir uno solo.
¿Qué pasa con la intuición? ¿Con el elemento sorpresa? ¿Con los actos impredecibles? Si no nos anticipamos a los imprevistos, si no esperamos lo inesperado en un universo de infinitas posibilidades, estamos a merced de cualquiera y cualquier cosa que no pueda ser etiquetada, programada o clasificada.Entropía es una palabra que además, prueba a encerrar la clave de un pensamiento. El de los elementos discordantes de un conjunto en el que sueles (sobre)vivir. Es la palabra de toda la gente que desentona. Que se escapa de las reglas estrictas de la sociedad.
La entropía es un intento de una simplificación de la diferenciación. No como una simple marginación, una distinción. Sino como un dato concreto, complejo y a la par absurdamente abstracto. Es una relación más allá de los porcentajes. Algo que no puede ser considerado tampoco lo negativo de nada, pero tampoco lo positivo; aunque comparta el hecho de que si no existiese la dualidad, no tendría sentido.
Realmente lo bonito del vocablo entropía es que parece que pretenda -igual por cómo suena ese baile de la té y la erre bien pegaditas-, hacerse la dueña de lo que siempre se escapa.
¿Véis entonces lo que sucede? Como todo lo escrito, está sujeto a unas normas.
Entonces la entropía sufre una crisis entre lo que le gustaría llegar a ser y lo que al final no podrá ser jamás: un contenedor de un de los conceptos más abstractos de la realidad. Entra en una paradoja ineludible y cae por su propio peso.
Sin embargo, es un caer digno. El descender lento y orgulloso de una de las palabras que pocas veces escucharás en un discurso político de verdad. Porque a fin de cuentas, ninguna forma política, por cotidiana y rudimentaria que sea, la permite.
Claro que por eso mismo se conforma con casarse con la otra palabra que en éste mundo tanto maltratamos.
Utopía.

