Derecho de admisión en vuelos
La anotación nos remite a la página de Raed Jarrar, en la que cuenta que, por llevar una camiseta en la que ponía "no nos quedaremos callados", en árabe e inglés, le hicieron quitársela y lo trasladaron a la cola del avión.
El mundo está enfermo.
La psicosis sin control, no trae nada bueno. Ni como anécdota, ni como guerra.
La razón aducida por los guardias fue comparada, al parecer, como entrar a una tienda con una camiseta que diga que uno es un ladrón. Por esa regla de tres, si llevo una camiseta en blanco, no digo nada; si la llevo con motivos japoneses, practico el harakiri; si en la mía pone SWAT, podrás estar tranquilo -o tranquila- a mi lado.
En un país en la que este tipo de deformaciones sociales suceden, que la gente apoye -o mejor dicho, que todo se manipule para que lo parezca- la política que tienen, da que pensar.

