De camino a la Campus Party'06
Está claro y ya sabía, que después de la primera hora, te pagaban el billete. Lo que no recordaba -porque me da a mí que a alguien se lo he leído con anterioridad-, es que además te pagan la comida y todo lo que consumas. A lo que añado que por supuesto, no me he puesto a pensar en montar una barra libre para mí solito. No vaya a ser que no cuele.
De todos modos, ahora mismo ando con un migrañón que me tiene agarrado a la silla, provocado en parte por todo el ajetreo de ir, venir, dires y diretes; y que por supuesto, llevo más horas sentado y cargando la maleta, que rediós lo que pesa, que ejerciendo alguna actividad de movimiento entre Barcelona-Valencia como tal. Bueno, he dejado de agarrarme para coger el portátil y activarme un poco para volver a realizar en breves algún ejercicio de relajación.
La cosa, como comento, es que después de tres horas, a uno se le quitan las ganas de todo, excepto de llegar y quedarse tranquilo en el sitio al que quiere llegar. Ahora bien, todo esto también tiene su parte buena. Por ejemplo, ahora mismo, el vagón de clase preferente es total y absolutamente mío. De tal modo, que la música que ahora tengo (George Duke, una gozada), la puedo tener a un volumen decente mientras preparo esta entrada.
Casí diría que uno puede ensoñarse con que es el vagón de alguno de esos ricachones que han logrado comprárselo para sí solos y aún tienen que ponerse a redecorarlo. Sólo falta un poco de buen gusto y una azafata que me... bueno, que el que no se conforma, es porque no quiere, ¿no lo véis?
¡Nos vemos en la Campus Party '06! (¡o por Valencia!)

