Cuarto Bloganiversario
Y éste ha sido el más movido, de canteo.
El año pasado, a inicios de octubre estaba redactando una entrada similar a esta. Y por ese entonces llevaba escritas trescientas treinta y una.
A día de hoy, vamos por setecientas veinticinco. Más del doble, y casi por entero, en los ocho primeros meses del año. Hasta que de repente, pareció sobrevenir un crujido de esos que hacen que te pares a mirar atrás y arrugues el gesto un poco.
Es cierto que ultimamente posteo poco, tanto como que tengo la cabeza más puesta en la mudanza, en aparecer poco por casa, en mil movidas de trabajo, o incluso en echarle alguna que otra hora a Quorum. Pero eso, si me paro a pensar, es algo considerable resultado, consecuencia; no una causa. Aunque tampoco sería ser justo con esos asuntos, pero a las malas, nos conformamos con esa etiqueta para lo que vamos a tratar.
Creo que todo vino a raíz de, como decía, una tarde que me dio por mirar atrás. Y no es que no me gustara lo que ví, todo lo contrario. El weblog gozaba de un ritmo apretado, con buen paso y labrando un camino que, poco a poco, parecía querer conducirnos a alguna suerte de escalada por ser un webblogger reconocido; aunque no quisiera.
Entonces dije que era hora de echar el freno de mano. De desintoxicarme, de tomar perspectiva de qué quería de HYM!. Y me dije que no quería ser lo que poco a poco estaba siendo.
Así que he ido volviendo poco a poco al ritmo anterior, más sosegado, quizá menos entretenido y con menos dato importante para mucha más gente.
Mi hermano mayor me dijo que habría que hacer algo para cambiar una Red que comenzaba a parecerme zafia y burda. Y de momento, no me considero capaz de darle leña al mono de un modo suficientemente decente.
Cuando esté más centrado, escribiremos al respecto.

