Concierto de 20 años con Dream Theater
La cosa es que no fue una experiencia compacta. De hecho, me cuesta horrores detallarlo parte por parte sin tener la imperiosa necesidad de ir dando saltos de un acontecimiento a otro. De las canciones tarareadas a tres voces a los desvaríos comparativos entre Milán y Barcelona y sus alrededores. De la apariencia vieja de la posguerra de la ciudad italiana a la publicidad casi intrusiva que 'encontramos' en el avión. De la emotividad de todo el concierto a la incertidumbre que terminó haciendo que recorriesemos las calles de una ciudad desconocida en busca de un refugio minimamente decente donde pasar un par de horas. De la despedida de la gente y amigos a la despedida de nuestra anfitriona por veinte horas. Podría contaros que el domingo moría de cansancio, con el gesto feliz en la cara mientras cerraba los ojos en mi cama después de una ducha caliente y reconfortante, y quizá con eso os haríais una idea de qué tal fue el asunto.
Si me centro en el concierto, contaría que para mí no fue sólo un concierto. Fue sentir como abrían una parte de mi vida, de un año y medio antes (el anterior concierto de Dream Theater), la sacaban de nuevo a escena y me la mostraban con la fuerza que tendría ahora haciendo que al terminar, quedasen guardados dos registros totalmente distintos temporal, emocional y simbólicamente. Sentí que era un concierto para los tres que al final fuimos, algo que habíamos buscado como en una de esas aventuras de exploradores, con misterios, peleas y recompensas inmensas. Que sacaban de su baúl de Teatro de los Sueños un muestrario de ropajes que con su música vestían mi cuerpo de piel de gallina y arropaban mi alma con una vibración que hacía que más veces de las que pensé que lograrían jamás, los ojos fuesen los balcones de lágrimas que querían escuchar y ser espectadoras privilegiadas, guardando el equilibrio para no caerse.
El palacio de deportes de Assago estaba lleno, pero lleno hasta los topes. Tengo la sensación de que -egoístamente hablando, lo reconozco-, nadie de los que estaba allí tenía la misma sensación de incredulidad y emotividad que nosotros. Bueno, siendo sinceros eso es difícil, pero no imposible y menos con tanto ambiente. Aunque una de las gradas (norte o sur, da igual) estaba vacía, para poder poner el escenario, el resto del estadio estaba tan copado de gente que hasta la que estaba de pie estaba apretujadita, queriendo verlo todo. Con lo que sentir el murmullo de la gente era algo que me sé de alguien que compararía con el murmullo de los corazones y la respiración de los hombres, vivos y muertos, en los momentos previos a la batalla en los campos de Pelennor. Y si hubo algo que heló las venas fue el sentir la respiración contenida de todo el Forum de Assago durante la demostración de Rudess con la pantalla táctil de sonido, o el respiro ahogado de la multitud como un inmenso hipido salido de las profundidades del mar cuando de repente, levantó la mano pidiendo silencio para continuar su actuación.
Y si quieren ustedes algo referente a la parte más técnica del concierto, debería hablarles entonces de que a nivel de espectáculo visual, Dream Theater ha mejorado increíblemente. Al margen de las tres pantallas con una calidad brutal, los nuevos juegos de luces ahora son mucho más nítidos y fuertes. Si hablamos de audio, el sonido ha mejorado considerablemente en todas sus facetas. Incluso estando casi al final del estadio, sonaba claro y potente, como estando justo en medio de la pista. Quizá al ser el Forum tenía una acústica mejorada, pero soy de los que opinan que el equipamiento que trajeron era de una calidad tremendamente alta.
Respecto a los componentes, destacar el gran trabajo vocal de LaBrie, quien me pareció increíble en directo, distando de la opinión que me mereció hace un año y medio; la actuación un poco ligera de Portnoy (aunque bien vale mencionar que la caña que dio de normal ya era suficiente); Petrucci y Myung demostraron que siguen siendo increíbles en su manejo de cuerdas y también mostraron que pueden dar un poco de brío moviéndose bastante sobre el escenario. Rudess hizo una entrada a Octavarium directamente hipnótica con la pantalla táctil que he comentado y durante el concierto llamó la atención varias veces.
Y la verdad es que no me apetece comentar nada así, tan concreto. Creo que este concierto se ha quedado impreso en el fondo de mi mente de tal manera, que arrancarlo a la superficie me cuesta horrores. Así que de momento, prefiero dejarlo aquí. Y que vosotros sigáis soñando con vuestro teatro de los sueños.
Escuchando: Dream Theater - As I am
Leyendo: Arturo Pérez-Reverte - La Tabla de Flandes.

