Colocón desorientativo
Finalmente, nunca encuentro una respuesta que me haga sentir del todo bien. Unas obligan, otras se quedan cortas o se equivocan de medio a medio. Lo que está claro es que termino en algún sarao cuando menos lo necesito.
Anoche me encontré con un tipo que iba totalmente desorientado, o eso decía. Afirmaba no recordar quién era y toda la historia que os podáis imaginar. Pese al asalto casi repentino, los ojos no mentían. Podría ir colocado, pero no mentía. De haber estado tarado en exceso podría haberme jodido la mar de bien. Sin embargo, era dócil como uno de esos perros grandotes que de repente se despiertan a kilómetros de casa.
Nos contó que había pedido ayuda hacía ya rato, pero que nadie le había echado un cable. Hubiese dudado si no fuera porque de hecho, yo llevaba un rato viéndole por el lugar cuando una amiga y yo nos paramos a comentar otros asuntos. Entonces caí en lo que me decía:
Había pedido ayuda y lo dejaron ahí, con su disfunción mental o lo que mierdas llevase encima.
Tras asegurarme que el tipo cooperaba, lo dejamos sentado durante un momento en el escalón de la entrada de una tienda, mientras desde la otra acera llamábamos a la urbana. Mientras la voz de protocolo hablaba, la idea de negación de socorro, por parco que sea lo que puedes hacer, incluso estando tú viendo la situación desde la ventana de tu casa, retumbaba entre mis sienes.
Y yo no soy un tío especial, ni mucho menos. De hecho creo que hice lo que se debe hacer, sin mucho aspaviento. Eso es precisamente lo que hace que muchas veces me planteé qué hay de podrido en esta sociedad que ya de base, ni se mezcla desde la seguridad de la burbuja de hormigón, cemento y de lo que estén hechas las casas. No entiendo cómo no puedes ayudar ni siquiera en tu palco de honor, búnker de alquiler.
Para mí, que suelo rehuír el contacto con las personas por pura perrería, porque no me apetece juntarme con la masa, fue algo natural.
Para la masa, era sólo puro espectáculo.
La pregunta que me asalta ahora es: ¿Realmente tengo un punto misántropo o es que realmente soy más persona que los que dicen serlo? Porque los hechos hacen que dude, señores.
Hacen que dude.

