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Camiseta firmada

Si algo recuerdo con nitidez respecto a mi infancia y primeros pasos por la adolescencia, es que odiaba a los niños y a los adolescentes. A los de mi edad, quiero decir. En general, el grado de mezcla que había entre los dos elementos -ellos y yo- era nulo. Lo era, de cabeza, porque sus juegos condicionados por el estatus o la apariencia me parecían aborrecibles.
Claro que yo también caí en parte en esos juegos, pero es lo malo de la infancia, que te arrastra a veces a quemarte aunque el fuego sepas que no hace otra cosa. Así que podríamos decir que en parte yo tampoco me caía bien.

Pero a lo que íbamos: hasta que no he pasado la barrera de los veinte años no he empezado a sentirme más o menos cómodo con mi generación. Y cada día veo más claro que no es por otra cosa, sino mero conformismo, vive y deja vivir, y todo eso que conlleva plantearse que a veces es mejor pasar del personal y seguir con lo que estés haciendo. Aunque les toque los huevos su -a veces mi- propia ignorancia.

Guardo en la memoria, como decía, ese regusto amargo de saber que de haber tenido gente que realmente mereciera la pena a mi alrededor, las cosas quizá habrían sido distintas. Cierto es que sí ha habido gente que merecía la pena. Pero creo que me sobran dedos en la mano del ratón. Y encadenado a ese escalofrío bilioso, una camiseta con su simbolismo.
Porque si hay algo que me encanta, son los pequeños rituales que poca gente logra entender, que sólo tienen forma en mi magulladura mental.

El último día de curso de mi antiguo colegio, llevé una camiseta blanca para que me la firmaran. En ella, el logo estampado de cierto colectivo de profesionales con ética, ocupaba casi todo el frontal. Así que mis compañeros de clase y los que rescaté desde los días de tropiezos en primaria, pasaron por el coñazo de tener que firmar la camiseta del cretino de clase. Por la espalda.
Yo sonreía, aparentemente igual de feliz que ellos por las mismas causas. Todos los que pueden firmar el reparto de cabrones de una película americana de instituto y colegio estaban ahí.
Sonreía al volver a casa. Con mi camiseta ya menos blanca y más roja, azul, negra e incluso verde. Todos caídos en una suerte de rito vudú que no habían alcanzado a olerse.

Realmente, cualquier cosa que hagamos que tenga un poco de significado para nosotros, es un pequeño ritual. Posiblemente no tenga ninguna fuerza mística que lo mueva, aunque nunca se sabe. Sin embargo, nos sirve a nosotros como muesca en una puerta, del día que nos paramos a mirar si estamos creciendo. Entonces, igual no tiene poder real para el resto del universo, pero sí para el pequeño de cada uno de nosotros.

Piensa en las pequeñas cosas que te hacen sentir bien, por qué te hacen sentir bien y cuándo sucede.

Entonces amplifica un poco esa sensación, y dale el toque mágico de las que sólo se producen una vez en la vida.

Y tendrás la sonrisa que se dibujaba en mi cara viendo como el fuego de San Juan consumía los jirones de la camiseta. Prenda que ahora ya es negra ceniza, vagando por el mar o atrapada en la playa.
jul 20, 09:12 bajo ,

Yo quemaba los libros de ese curso. Era la forma de decir: “te quiero queridisima oxidación rápida” y “os pegaria fuego a todos cabrones”.

Y un comentario curioso sobre lo de fin de curso, compañer@s y eso, es que este año fui obligado a despedirme de la clase y desearle un feliz verano a dicha gente porque el profesor de Sistemas me “obligó”.

PD: Haber entrado en clase con un lanzallamas a lo ‘The Thing’ y haberles calcinado. Serías el alumno de la semana! (de todas las semanas restantes hasta fin de curso).

Tas    jueves julio 20, 2006    #

El final ha sido lo más, hiciste bien hecho xD

Es cierto, los adolescentes y niños a las puertas de la adolescencia son lo peor de todo. Yo lo que hacía era irme a mi rincón y marginarme (cosa que producía pena en mi familia, pero ya poco me preocupa). Ahora me fuerzo a tener relación con la gente.

Lo de los rituales, no tiene que importarte en absoluto si la gente se ríe, le parece una estupidez o le da miedo. Yo aún guardo una cajita de chicles de fresa que me es muy preciada. Si se lo enseñase a alguien se reiría, ¿y qué? Para mi no pierde su valor.

Apokh    jueves julio 20, 2006    #

Lo bueno de que nada tenga sentido es que podemos darle el que queramos.

Benditos rituales, ¿verdad?

Tony    jueves julio 20, 2006    #

Tas, hubiera pagado por verte xDD Lo de quemar los libros, por malos que fueran, siempre ha sido para mí ir demasiado lejos. Ellos no tenían la culpa de que el cretino de turno no supiera hacerme ver qué tenían de valeroso.

No es bueno forzarse, Apokh. Tampoco encerrarse. ¡Así que cuidado y suerte al buscar la vía del medio!
No me importa que la gente se ría, porque casi nadie se da cuenta de cuándo los realizo. Excepto, claro está, quien sabe de mí lo suficiente. Claro que, siempre hay alguno que jugando con la ironía, pica en el subconsciente de todo el mundo ;P

¡Amén, hermano mayor! =D

Otacon    jueves julio 20, 2006    #

Si a fin de cuentas son los detalles lo que nos definen. Y suele costar enseñarlos ya que es algo propio de nosotros, así que un “gañifante” (es así?) para Ota ^^. Y puede que sea un tópico y una opinión carente de originalidad, pero tengo que decir “me ha gustado mucho tu post” (mi antigua profesora de lengua y literatura ya se estaría tirando los pelos por no justificarme, pero estoy segura de que entiendes que quiero decir ^^)

RiNoA__    viernes julio 21, 2006    #

Hombre, tengo costumbre de reciclar todo lo que pasa por mis manos, pero tenia 6 años menos y llevaba puesto el mecanismo ese que impide que los animales de carga miren hacia los laterales, así que era como dejar que la mala ostia se fuera como el humo que salía y esperar que en algun sitio del mundo ese profesor brille como una estrella (que romántico).

Tas    viernes julio 21, 2006    #

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Gina    viernes julio 21, 2006    #

NoA__, acepto el gallifante, porque entiendo qué quieres decir ;P

Tas, tu romanticismo me aturde. En serio, te acabo de imaginar como niño autista mirando el fuego, ausente y bamboleante xDD

La verdad es que no entendí bien el comentario, Gina =PPP
¡Me gustaría ver qué comentarías al respecto! =D

Otacon    viernes julio 21, 2006    #

No no, no es una mala vía. Sé que es la única vía por el momento. Además, consigo lo que quiero de este modo, así que los resultados compensan todo lo que el proceso en sí pueda comportar de desagradable para mi : )

Apokh    viernes julio 21, 2006    #

Son esas pequeñas cosas las que nos hacen especiales y diferentes. Todos tomamos uvas en fin de año. Solo algunos queman prendas firmadas o atesoran cajitas de goma de mascar. Y solo ellos conocen su significado. Para qué quieren más?

Aida    sábado julio 22, 2006    #

No digo que sea mala vía, Apokh, sino que la lleves con cuidado =P

Aida, tú lo has dicho. Bienvenida, por cierto =D

Otacon    domingo julio 23, 2006    #

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