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Alatriste: la película

Mucha gente dice que Arturo Pérez-Reverte es un radical. Los hechos lo corroboran, desde su desplante en diversas entrevistas, a reacciones en vivo y en directo. Gruñón de los de antaño, de los que con canas en la barba y el ceño fruncido, de un grito te pone en tu sitio. Una de esas personas que, te guste o no, no va a cambiar de opinión así como así, que para algo las ha pasado putas, como para que le mangoneen a la primera de cambio.

Quizá por eso Alatriste es una gran película que te deja con ganas de mucho más.

Parto de la base de que como adaptación, es una de las más fieles que creo que se podría haber hecho. Las caracterizaciones, el uso de los escenarios, la ambientación y el hilo argumental -que más adelante comento, se queda algo cojo- y la parte comprendida en el marco del universo de Alatriste, dentro, casi bañada en pleno Siglo de Oro, se encuentra en la película reflejada de un modo tan contundente como decir que era así y que con eso basta.
Como en las novelas, no es de esperar una aventura a gran escala, sino todo lo contrario. Las aventuras que se cuentan podrían haberse dado en la realidad perfectamente, salvando el hecho de la figura noble que tiende a entremezclarse un poco de más con la popular, por eso de las licencias y hacer la historia interesante y, en parte, globalmente ilustrativa de esa época.

En pocas palabras: La historia de Alatriste es una historia que bien podría haberle tocado a cualquier soldado de la época entre guerras, con el toque noble para hacernos una idea de lo que, en conjunto, fue la España en la que nunca se ponía el sol.

Y así ha sido llevada al cine, sin las pretensiones de nada, con la sencillez de tratar de representar una realidad siguiendo un hilo ficticio. Visualmente queda explicado como si se hubiesen trabajado los párrafos descriptivos de las novelas, con su decadencia o su opulencia.

Sin embargo, la historia que se ubica en ese conjunto detallado, la que se sigue en los libros, se queda corta en la película.
He comentado al principio que Pérez-Reverte tiende a ser radical. Y la película lo ha sufrido con un desarrollo irregular que sobre todo en la primera hora, deja un regusto a trompicón excesivo, que se acusa si no ha habido lectura previa de los libros.
En la segunda parte, desde la adaptación de El Oro del Rey, la película coge consistencia y la sensación de lagunas argumentales que nos ubiquen desaparece considerablemente. Pero el daño queda hecho en el principio y se nota a lo largo de la película.

Es lo malo de no querer parecer un Señor de los Anillos a toda costa: Capitán Alatriste debía haberse dividido, al menos, en dos películas. No se puede sacrificar el hilo argumental de este modo y, aunque no queda tan mal y se apaña bastante bien, una sola cinta -a menos que fuera de cuatro horas o un poco más-, no es suficiente.

A nivel interpretativo, tengo mi dosis de contradicción. Los actores están a la altura, especialmente Juan Echanove en su papel de Francisco de Quevedo, Viggo Mortensen en su papel de Diego Alatriste y Javier Cámara en el de Conde Duque de Olivares. Pero ciertos detalles, como que por ejemplo, en el último caso, aunque la caracterización es espléndida, el original era notoriamente más ancho, o que el esfuerzo de Viggo -más acusado al principio de la película- deja una dicción del Capitán Alatriste más cercana a la borrachera que a la claridad que se le atribuye en las novelas, empañan un poco el total.

El trabajo de coreografías, a cargo de Bob Anderson, para las escenas de espada y filo mediante, es sencillamente tremendo. De lo mejor que he visto en muchísimo tiempo. Creo que básicamente se debe al hecho de que aquí sí que era necesaria la libertad de olvidarse de lo bonito y cortar a lo práctico. La conciencia que se respira en los libros de la violencia de la época siendo pan cotidiano, debía ser trasladada con el menor remilgo a la película.
Y así ha sido.

Es una película violenta y cruda, pero no al estilo Holywood, ni mucho menos. Si hay que rajar, se raja. Pero no más de lo necesario. Creo que podría decirse que en toda la saga Alatriste no hay más que un par de muertes gratuitas, sobrantes. Pero las que hay, duelen en alma de sólo imaginarlas y, en este caso, verlas.

La banda sonora es, quizá, otro de los puntos en los que puede aflorar la controversia. No es mala, pero pasa bastante desapercibida. Escuchada por separado, es incluso demasiado española. Claro que eso no es necesariamente malo, pero puede no ser tan llamativo para mucha gente y, junto con una integración muy ligera, dar poca sensación de profundidad.

Resumiendo: La película podría haber sido mucho más, y haberse leído los libros ayuda, tanto a darse cuenta de qué sentido tienen los cortes argumentales como a apreciar multitud de detalles que aciertan a hacer revivir ciertos momentos especiales en la historia de Alatriste.
Una lástima de mal montaje final, que agua bastante la profundidad de una historia que, si os paráis a pensar, está marcando un antes y un después en la literatura española y, posiblemente, universal.

Yo vi Alatriste un par de veces, en buena compañía.
Dadle una oportunidad.
No puedo asegurar que es la mejor película del año, pero sí una de las mejores que ha hecho el cine español.

Vedla, aunque sea como tiento a un relato que se ubica en el punto desconocido de la historia que podría haber correspondido a todos los héroes de los que no quedó más que el cadáver en algún lugar de lo que alguna vez fue el imperio de España.

Decidle a vuestro señor que agradecemos sus palabras. Pero somos un Tercio Español.
sep 5, 13:02 bajo ,

Yo la vi el domingo por la noche. Cabe decir que me gustó bastante, aunque sí, dicha sensación de marcha desenfrenada del principio me afectó durante toda la película.

El acento de Viggo Mortensen me desagradó, totalmente, y de principio a fin (aunque no es que desentonase con el personaje, más bien es algo aparte). Su actuación tampoco me encantó, pero también es algo aparte.

La banda sonora me encantó. Es algo con lo que me fijo en todas las películas: una oreja para la película y otra para la BSO.

Las coreografías también me parecieron geniales, ahí se notó que Viggo Mortensen ya tenía algo más de práctica.
La imagen con la que se cierra la película me pareció horrible. No por el final, sinó la imagen en sí.

Y la película en su esencia, tocó mis fibras. Sobretodo algunas frases como: La traición es una mancha que nunca envejece. Judas se ahorcó pero yo no tengo tanto valor.

Apokh    martes septiembre 5, 2006    #

–¡España!... ¡Cierra España! –gritaron algunos, yéndole detrás.
–¡Ni España ni leches! –masculló Garrote, levantándose renqueante con la espada en la mano sana–... ¡Mis cojones!... ¡Cierran mis cojones!
(El Sol de Breda)

Esto es lo que le faltó a la película.

Suet    jueves septiembre 7, 2006    #

Está mal montada, es la mayor problemática de esa película.
El tosco hablar de Viggo será feo, pero forzarte a intentarlo es un mérito. Y al menos, para mí, demuestra un interés más allá de lo puro teatral.

La banda sonora a mí me pareció débil, no sé por qué. Bueno, más que débil, poco fuerte. Aunque la guitarra española, en los momentos adecuados, queda estupenda.

Si te refieres a ese fotograma congelado del final… sí, es patético. Pero adoro ese “Íñigo, cuenta lo que fuimos” de Copons.

¡Tremenda frase la de Angélica, Apokh!

Respecto a lo de “¡Mis cojones! ¡Cierran mis cojones!” yo también la eché de menos, Suet. Y algo me decía que tú también lo harías. Será que conozco tu humor =P

Otacon    miércoles septiembre 13, 2006    #

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